miércoles, 27 de junio de 2012

Defendiendo lo público

Con la música de “Madrid ¡qué bien resiste Madrid ¡qué bien resiste Madrid ¡qué bien resiste Mamita mía, los bombardeos….”, una letra nueva de los indignados

domingo, 20 de mayo de 2012

Yo también estudié en una escuela pública

Este vídeo es el primero de una serie en defensa de la escuela pública. Pertecene al blog http://www.yoestudieenlapublica.org


lunes, 16 de abril de 2012

Otro cuento de Colombia

La ventana de Natalia

Natalia vivía en un hermoso pueblo llamado Tierrabuena, todos sus habitantes, vivían en paz y alegría, unos eran verdes, otros rosas, unos cafés, otros azules, en fín había de todos los colores.
Los habitantes de Tierrabuena que vivían en el campo cultivaban uvas, fresas, melones, naranjas, frutas de todos los colores y sabores.
Aunque todos los habitantes vivían en armonía, en ocasiones había pequeñas dificultades, como la vez en que la cabra de la familia Medina no dio leche rosada al ordeñarla, porque a su dueño se le olvido darle de desayuno pétalos de rosas frescas de esas que cultivaba la Señora Medina en su Jardín. Ese día la leche de la cabra Susana era blanca, pero los niños estaban acostumbrados a tomarla de color rosa, porque de ese color se ponían sus mejillas cuando la bebían. O cuando a Paulina la gallina no le dieron en su comedero las uvas moradas que cultivaba Don Adolfo, los huevos que Paulina la gallina puso ese día no tenía las acostumbradas manchitas violetas que a todos fascinaban y que hacían que todos los desayunos fueran más alegres y agradables.
También en una ocasión los habitantes de Tierrabuena estaban preocupados porque la cosecha de trigo no era de color café ya que al dueño del sembrado se le olvido regarla con agua achocolatada y azúcar, en los tiempos de sequía, así que ese año la cosecha de trigo no fue del color ni del sabor acostumbrado.
Las cosas no parecían estar saliendo como debían así que el alcalde del pueblo el Señor Edgar Bonachón, decidió como castigo a los descuidos, sacar una ley en donde todos debían cultivar como lo hacían en los demás pueblos, sin colores ni sabores diferentes. Esto provocó que los habitantes de Tierrabuena sintieran disgusto por las medidas que había tomado el alcalde, pues sin los acostumbrados colores en las comidas, también sus rostros cambiarían, las mejillas de los niños ya no serían rosadas, ni las familias se identificarían por su color; que panorama tan monótono, pensaban todos los habitantes.
Decidieron entonces unirse todas las familias y hacer una gran marcha con pancartas y letreros, con trompetas y silbatos, llegaron frente a la casa del Señor alcalde Edgar Bonachón, para pedirle que los dejara cultivar y producir alimentos de colores como lo venían haciendo, pues esto los hacia felices, que aunque ellos mismos lo habían elegido como alcalde y apoyaban sus ideas no estaban de acuerdo con su nueva ley. Repetían sus proclamas y pedían que el alcalde saliera, de pronto el alcalde se asomo por su balcón, estaba malhumorado y lucia pálido y ojeroso, pero comenzó su improvisado discurso.
- Eh, eh, eh. Queridos habitantes de Tierrabuena como autoridad principal de este pueblo, y como la persona que rige sus destinos he decidido eh, eh, eh, tras desvelos y trasnochos, como lo refleja mi pálido rostro, he decidido eh, eh, eh, que todos Ustedes pueden cultivar y producir como lo venían haciendo, pues yo mismo no me he sentido bien, mis mejillas palidecieron y mis deseos por comer disminuyeron, así que querido pueblo de Tierrabuena son Ustedes libres de cultivar como deseen con sabores, con manchitas y colores.
De pronto escuche un bostezo, y una ventana que se abrió era mi hija Natalia, se levantó de una cama corrió hacia la ventana para comprobar según ella si era verdad lo que había soñado, que vivían en un pueblito llamado Tierrabuena donde la comida era vistosa, los habitantes vivían felices, y las cabras daban leche color rosa es el mismo sueño que les acabo de contar a Ustedes.
Nubia Puertas Lozano
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Cuento olombiano

Michelina, la campeona
de Constancilandia

Michelina es una dulce, linda y observadora gatica que vive hace muchos años en la granja de Constancilandia. Michelina es ágil y graciosa porque todos los días, muy temprano, se retira al jardín interior de la gran Casona de Constancilandia y allí durante una hora, practica todos los movimientos que ha aprendido de sus amigos, los animales de la granja. Muy cariñosamente llama a este lugar el gimnasio de Michelina.
A Michelina se le ve con frecuencia rondando por todos los sitios de la granja y como es tan observadora, se le queda grabado en sus ojos verdes rasgados, todo lo que hacen sus amigos porque hay que decir la verdad, todos son amigos de Michelina.
Ella sabe muchas cosas. Sabe cuáles son los secretos para tener siete vidas y ella como no es egoísta, quiere que todos los niños los conozcan para que crezcan sanos, ágiles y fuertes como ella.
Hace mucho tiempo, cuando Constancilandia no tenía límites, se organizó en la región un campeonato de saltos, atletismo y gimnasia. De todas partes llegaban micos, patos, conejos, jirafas, ranas a inscribirse en las competencias. Sólo el Mico Alejandro y Michelina se inscribieron en las tres competencias.
El primer día compitieron por carrera de atletismo de cien metros. El Mico Alejandro, el Conejo Serafín y Michelina, la gata, se colocaron listos en la línea de partida y cuando sonó el disparo que daba la orden de salida, en un abrir y cerrar de ojos, Michelina con su cuerpo elástico y gracioso tocaba la línea anaranjada que había sido señalada como la meta. Ese día, los aplausos llegaron hasta las nubes. Michelina, la gatica de Constancilandia, le había ganado al Conejo Serafín, el rey de las carreras, quien jadeante, llegó en un segundo puesto.
El segundo día era la competencia de saltos. Habían colocado unas lindas manzanas rojas con unas cintas que prendían de las ramas de un laurel. Los competidores, el Mico Alejandro, la Ranita Croac-Croac y Michelina. La Ranita Croac-Croac pensó: "esto es muy fácil", brincó cinco veces pero no logró atrapar la manzana. Igualmente hizo Alejandro sin obtener éxito.
Michelina se retiró unos metros del árbol de laurel, lo observó, respiró profundo e inició una veloz carrera y justo debajo de la parte donde estaban las manzanas dio un gran salto y para sorpresa de todos, en vez de una, dos manzanas alcanzó. Esta vez, los aplausos llegaron hasta el cielo y Michelina fue la triunfadora de la prueba de saltos.
El tercer día, era la competencia de gimnasia. Michelina había dormido lo suficiente para sentirse relajada y tranquila esa mañana. Pidió que para hacer sus ejercicios gimnásticos le acompañara un fondo musical, "Claro de Luna" del maestro Beethoven. Apareció Michelina en el escenario de la prueba y, a los acordes de esa sonata, Michelina brincó, voló, jugó, caminó, maniobró y bailó con tal donaire, agilidad y precisión que cuando terminó, fueron tantos, tantos los aplausos que en el cielo, la luna y las estrellas se unieron a los animales de Constancilandia para gritar al unísono:
-¡Viva Michelina, la campeona de Constancilandia!-
Pasaron los días y en todas partes sólo se escuchaba la noticia, "Michelina, una gata graciosa y ágil es la triple campeona de las Olimpiadas de la región. 
Margarita Osorio Villegas

martes, 20 de marzo de 2012

Cálculo interactivo

Web con actividades de cálculo donde podemos seleccionar los elementos de las operaciones en función del curso al que vayan destinadas.

Visita a la granja-escuela "El Mansegal"

Los alumnos de 1º han visitado esta mañana la granja El Mansegal de Don Benito. La experiencia no ha sido muy positiva y desde luego no la recomendaremos a nadie.
De todo lo previsto solo hemos realizado una pequeña parte de las actividades y sin monitores, el descontrol y la desorganización total.
Ya hemos enviado un e-mail al ayuntamiento para protestar.
Nos quedamos con algunas fotos como recuerdo

domingo, 11 de marzo de 2012

Tanga y el gran leopartdo

Cuento precioso para reflexionar sobre la igualdad.